sábado, 14 de abril de 2012

Gary Hamel: Del conocimiento a la creatividad


Según Gary Hamel, el mundo ingresó a una nueva era económica, en la que la velocidad para crear es más importante que el desarrollo de habilidades y competencias. El management, advierte, deberá evolucionar con ella.


Gary Hamel tiene una misión: inventar el futuro del management. En los últimos años, las compañías innovaron a un ritmo feroz en las áreas de
desarrollo de productos y tecnología, pero hace décadas que un ámbito fundamental —la gestión— permanece inalterado. Según el célebre gurú
de negocios, el mundo está ingresando a una nueva era económica, a la que denomina la “era de la creatividad”, y el management carece de las cualidades para enfrentarla.
Usted describe a la gestión como uno de los principales logros de la humanidad. ¿Cuáles son los otros logros, y por qué el management puede compararse con ellos?
Cualquier cosa que nos permita conectar a los seres humanos de nuevas maneras es un logro. Por ejemplo, la imprenta, las editoriales y las comunicaciones modernas, como el teléfono, el telégrafo, los automóviles. O la energía eléctrica, que nos permite distribuir los medios de producción.
Por lo general, el progreso económico es producto de cuatro tipos de innovación. Primero, la social. Gracias a ella, salimos de un sistema feudal y valoramos a las personas por su propia contribución, más allá de su raza o sexo. Segundo, la innovación institucional: la clase de avances que crearon leyes empresarias, regímenes de patentes y otros organismos. Tercero, la innovación en tecnología. Y cuarto, la innovación en management, que convirtió todo eso en la posibilidad de un verdadero progreso económico. Hasta que aprendimos a reunir a la gente, a hacer las
cosas a escala y de maneras productivas, esas fantásticas innovaciones no cambiaban significativamente nuestro estándar de vida.
Un siglo atrás, las cuestiones urgentes eran cómo aumentar el capital y la productividad laboral. Por lo tanto, la gestión se “inventó” para encontrar las respuestas: cómo conseguir que la gente hiciera las mismas cosas, una y otra vez, con variaciones mínimas y una eficiencia creciente. Ya sea que se trate de crear semiconductores con miles de millones de transistores adentro, o de producir automóviles con pocos defectos. Estos logros surgieron de un grupo de personas que pensaban en la mejor manera de dirigir  las actividades humanas a gran escala.
Ahora, si bien la eficiencia operativa sigue siendo crítica, es muy difícil crear una ventaja duradera basada exclusivamente en ella. Siempre habrá un competidor que pueda hacer las cosas a menor costo. Los datos sugieren que las innovaciones en la gestión —los avances fundamentales en nuestra manera de motivar, organizar, planificar, asignar y evaluar las cosas— producen ventajas más duraderas.
¿Podría mencionar algunas compañías que estén aplicando nuevos principios de gestión que les permitan generar una ventaja?Es peligroso nombrar una en particular, porque estos desafíos son nuevos. Claro que hay organizaciones con más conciencia del cambio que otras. Por ejemplo, Google. La empresa busca la manera de crear una ventaja evolutiva: intenta no enamorarse del statu quo, que la vieja guardia no gane internamente a expensas de la vanguardia. Hay muchas firmas que están experimentando con nuevos modelos de gestión de manera marginal. Un ejemplo es el Bank of New Zealand. Se trata de una pequeña entidad, con 189 sucursales, que les permite a los gerentes de cada dependencia fijar su propio horario de apertura. Creo que ningún banco hizo algo parecido. La idea fue que los gerentes se sintieran “dueños” de un negocio, y para conseguirlo era necesario proporcionarles esa libertad.
Hay varios principios centrales en torno de los cuales tendremos que construir nuestros nuevos modelos de gestión. Uno es la libertad. Es imposible pretender que una institución sea adaptable si está controlada por completo desde la cima. Cuando observamos los sistemas que han demostrado ser adaptables a lo largo de décadas y siglos —sistemas biológicos, democracias, mercados, ciudades—, lo que salta a la vista en todos ellos es que,
según las normas de la multinacional típica, son más autónomos. La cuestión radica en cómo brindar a la gente más libertad sin caer en el caos.
El segundo principio es la variedad. A medida que el mundo se vuelve más incierto, resulta más difícil prever el futuro. Ya no podemos elaborar estrategias a 10 o 20 años; hay que experimentar constantemente con cosas nuevas, de bajo costo, y ver qué funciona y qué no. Por lo tanto, se trata de más opciones, más experimentación, menos grandes visiones y menos estrategias. Y el tercer principio indica que, cada vez más, tendremos que aplicar la lógica de los mercados a las organizaciones. Los mercados no son infalibles, pero, a menos que estén distorsionados —por una mala política pública, por ejemplo—, son mucho más eficaces que las jerarquías cuando llega el momento de asignar recursos para las nuevas ideas. En un mercado, si decido que quiero vender mis acciones de la compañía X para invertirlas en la compañía Y, no tengo que consultarlo con nadie, sólo lo hago.
Una de las cosas que sabemos a partir de los sistemas sociales es que cuanto más concentrado esté el poder político, menos flexible será. En los mercados, el poder se distribuye ampliamente, y muchas personas toman decisiones todos los días. En las jerarquías, una minoría tiene el monopolio para fijar la estrategia y la conducción, y esto puede ser fatal en un mundo de fuertes discontinuidades.Usted dice que los ejecutivos deben aprender lecciones de otras disciplinas. Además de los mercados, ¿qué otros ejemplos destacaría, y por qué?Si aspiran a triunfar en el futuro, las organizaciones tendrán que encontrar maneras para infundir energía a la gente, de modo que no sólo aporten al trabajo sus capacidades, sino también su pasión y su iniciativa. ¿Y qué genera ese compromiso más profundo en las personas? La respuesta es alguna causa, un objetivo mayor que el de hacer dinero, algo más grande que uno mismo.
La gente todavía necesita encontrar un sentido a las cosas. Por eso, la empresa debe estar comprometida con un propósito valioso. Lo dijo con unos 20 años de retraso Jack Welch. Recientemente manifestó que maximizar la riqueza de los accionistas como motivación primaria es una idea estúpida. Y tiene razón. No se trata de que este indicador sea inadecuado; si uno no usa bien su capital y no devuelve algo a los accionistas, no merece estar en el negocio. Pero creo que hemos confundido el marcador del juego. Hay diversas maneras de apuntalar el precio de las acciones, y muchas de esas formas socavan nuestra capacidad para generar valor en el largo plazo. Es necesario encontrar el sentido más amplio. En estas organizaciones tecnocráticas, estructuradas, perdimos el sentido, y después nos preguntamos por qué los empleados se comportan de manera automática.
Usted habla de reducir la burocracia, la jerarquía y los sistemas tradicionales de control. ¿Acaso la crisis financiera no puso de manifiesto una falta de control fundamental? ¿No fueron los banqueros “innovadores” los que nos llevaron a esta situación?Las causas de la crisis financiera son complejas. Yo diría que la crisis tiene tres niveles.
Primero está la explicación técnica: la conversión de activos, el exceso de inversión a crédito, modelos y premisas que no han sido probados, concentraciones bancarias (entidades que eran demasiado grandes como para quebrar).
Creo que detrás de eso hubo una segunda explicación, mucho más humana. En realidad, lo que vimos fue una especie de juego de moralidad, en el que se exhibieron todos los vicios humanos. Se vio con claridad lo que pasa cuando las empresas están impulsadas por la codicia, sin sentido de la responsabilidad hacia la sociedad en su conjunto. Vimos soberbia y avaricia.
Por último, la tercera dimensión fue el completo fracaso de nuestro sistema regulatorio. Algunos describieron lo sucedido como una crisis del capitalismo. No creo que se trate de eso en absoluto. Lo que nos metió en este problema —los instrumentos financieros derivados (basados en otras garantías), los incumplimientos de deuda, los falsos canjes y las obligaciones de deuda con garantía— es que no había mercado para esos instrumentos. ¡No se puede hablar de fracaso del mercado sin un mercado! Hacía años que los banqueros se resistían a la regulación de esos mercados. Es necesario cambiar los mecanismos de control. En la mayoría de las organizaciones, nuestra manera de controlar a la gente es a través de rigurosas descripciones laborales, de una red de procedimientos y protocolos, y de fuertes relaciones de supervisión y jerarquía. El problema es que, en ese proceso, uno elimina la creatividad y la iniciativa. Pero hay otra manera de controlar a la gente. Volvamos al Bank of New Zealand. La entidad confió en que su experimento funcionaría porque cada gerente de sucursal cuenta con un sólido informe del estado de resultados, que le permite evaluar el verdadero costo de sus fondos. Y los empleados reciben salarios y recompensas de acuerdo con el informe de pérdidas y ganancias. Entonces es posible controlar a las personas sin apelar a la jerarquía. El control debe tener un objetivo final claro, basarse en la transparencia, en la vigilancia de los pares. Si se lo practica de ese modo, además de ser eficaz, no perjudica la creatividad y la pasión.
Volviendo a la banca, lo que necesitamos no es más control, sino que se apliquen las regulaciones. Se dijo mucho sobre esta crisis: que era nueva en su forma, que era global, que tenía que ver con las interdependencias entre las instituciones, que era imposible preverla. Pero son tonterías. Contábamos con todos los poderes y los marcos regulatorios necesarios para manejar la situación, pero no se usaron. La Comisión Federal de Comunicaciones (en inglés, FCC) tiene el poder para controlar y supervisar a los bancos inversores. No lo hizo. El Comité de Finanzas del Congreso estadounidense tenía el poder de gobernar en Fanny Mae y Freddie Mac, entidades que estuvieron detrás del problema de las hipotecas. No lo hicieron por razones políticas. Detrás de la crisis financiera hay una crisis política más profunda. La verdad es que los bancos tenían en sus bolsillos a todos esos políticos y reguladores.
¿Gobiernos y políticos podrían aprender algo de las innovaciones de management de las que usted habla?
Todos los principios son aplicables. Tuvimos burócratas que, en lugar de trabajar en pos del objetivo más amplio de proteger a los inversores y a la economía, se refugiaron en el hecho de que no era su obligación regulatoria particular, y ocultaron la cabeza en la arena. Un comportamiento clásico de un empleado sin poder, sometido a un control excesivo.
Si observamos algunos de los grandes problemas que enfrentan los gobiernos —cuestiones relacionadas con el clima, la atención médica, la seguridad—, vemos que muchos de ellos no pueden resolverse desde arriba. Esto no significa que no puedan ponerse ciertos marcos. Tomemos a Internet como ejemplo. Sin duda, es el emprendimiento más creativo en el cual se han embarcado los seres humanos. ¿Qué aprendimos de él? Para empezar, había que contar con algunos principios y normas sobre la interoperabilidad, la independencia de las plataformas. Un grupo de personas tenían que reunirse y definir lo que significa html, xml y cosas así. Pero, más allá de eso, se creó una plataforma en la que la innovación local es factible.
Para ver un ejemplo de esto, podemos remontarnos 10 o 15 años atrás y pensar en el viejo sistema telefónico. Allí, toda la inteligencia residía en la conexión central. Empresas como Alcatel, Nortel o Siemens fabricaban los equipos, y la única manera en que los operadores —BT, Deutsche Telecom, AT&T— podían lanzar nuevos servicios era reprogramando esas conexiones centrales; algo costoso y que insumía mucho tiempo. Toda la inteligencia, entonces, migró hacia las fronteras de la red. Hoy, si uno quiere hacer una llamada por Skype, sólo debe descargar un programa en la computadora. Si tomamos esta analogía y volvemos al gobierno, me resulta interesante el hecho de que todos los políticos que he conocido dicen que los emprendimientos que se generan en lugares como Silicon Valley, por ejemplo, son muy importantes para la vitalidad económica.
¿Por qué no tenemos un Silicon Valley de políticas públicas? Está llegando, al igual que están surgiendo nuevos emprendimientos sociales. Todas las grandes burocracias gubernamentales del mundo tendrían que apartar un 10 o un 20 por ciento de su presupuesto anual para financiar estos  emprendimientos.
Algo es seguro: los problemas sistémicos no se resuelven desde arriba, sino mediante la experimentación social. Hay que determinar qué funciona, y después avanzar sobre eso. Desde el centro no pueden verse todas las variaciones y complejidades locales. Por lo tanto, se terminan elaborando políticas generales que tienen infinidad de costos imprevistos.
Creo que los mismos principios respecto de la variedad —es decir, los que utilizan los mecanismos del mercado en lugar de la jerarquía—, que cuentan con un objetivo claro pero no son ortodoxos en cuanto a los medios para alcanzarlos, pueden ser incluso más importantes para los gobiernos que para las empresas. Porque en los gobiernos hay monopolios legales sin la presión de la competencia, sin la posibilidad de una quiebra. Tienen, incluso, menos mecanismos de control cuando ponen en marcha una política inapropiada o simplemente estúpida.
Este año se celebran los 100 años del nacimiento de Peter Drucker. ¿Cómo resistió la prueba del tiempo la teoría de management de Drucker?En general, creo que se sostiene bastante bien. Drucker es uno de los autores más visionarios que han existido. Hay dos cosas en particular que, a mi juicio, entendió desde un principio. Una fue la transición de la economía industrial a la economía del conocimiento.
La segunda fue haber comprendido, antes que la mayoría, que vivimos en un mundo donde cada vez hay menos cosas seguras, y pudo ver de qué manera eso afectaría a las organizaciones.
Dicho esto, creo que estamos ingresando en una tercera etapa. Pasamos de un mundo industrial, en el que la riqueza provenía de la capacidad para acumular y desplegar el capital, a un mundo de conocimientos, donde la riqueza era generada por la capacidad para crecer y desplegar habilidades y competencias, y ahora avanzamos hacia una economía creativa, en la que hasta el propio conocimiento se está convirtiendo en un producto indiferenciado, cuyas ventajas se disipan muy rápido. En este contexto, el factor que marcará la diferencia será la velocidad con la que se pueda crear algo nuevo.
En un mundo abierto, donde las ideas pueden provenir de cualquiera, hasta las personas más creativas experimentarán la enorme presión de competir como individuos. Hoy puedo comprar ideas en cualquier lugar del mundo a un precio muy bajo. Las mismas presiones económicas que primero vimos en el trabajo de los obreros y después en el trabajo analítico de los oficinistas, serán las que veremos en lo que yo denomino “trabajo sin uniforme”; es decir, en los que usan camiseta en lugar de traje.

lunes, 2 de abril de 2012

16 Cosas Que Puedes Hacer Para Espantar A Tus clientes

Después del domingo de Ramos estamos entrando en la Semana de Pasión. Me ha llegado el enlace de GORILA MARKETING, página de Salvador Figueros uno de los profesores que estoy teniendo en el Máster Executive que promueve en Burgos ITCL en colaboración con IDE CESEM. Tras más de medio año en el Máster, os puedo asegurar mi total satisfacción como alumno, con la organización, con el cuadro de profesores y con el material entregado.


Quiero compartir alguna información interesante de la página de Salvador. Estamos viviendo momentos en los que algunos profesionales se plantean la idea de emprender un proyecto nuevo. Probablemente los consejos que aparecen en esta entrada pueden resultarles útiles.
Sí, sí, es intuitivo. Todo el mundo lo sabe. “A los clientes hay que tratarles bien”.
Ésta es una expresión peligrosa. Cuando no le pones apellidos a las expresiones, son difíciles de entender. ¿Qué es “bien”? ¿Qué hay dentro de “bien”? ¿Es lo mismo para ti y para mí? Seguramente no.
Hay que ir un poco más allá. Hay que definirlo. Tienes que concretarlo para que no te surjan muchas dudas.
Tienes que saber qué puede espantar a tus clientes. Qué puede hacer que  salgan corriendo.

1.- No ser el mejor en algo

Es así. Haz algo bien. Hazlo muy bien. Mucho mejor que los demás. Elige algo en lo que creas que puedes destacar y destaca.
Inventario, especialización, entrega,… Cualquier elemento puede funcionar siempre que esté relacionado con tu negocio. Tienes que ser el mejor, tienes que contarlo y tu cliente tiene que saberlo. ¿Hay otra razón para que compren tus productos?

2.- Tener demasiadas reglas

Tienes que hacerlo fácil. No puedes poner barreras. Conseguir clientes es demasiado complicado.
La situación es la siguiente. Te gusta un producto. Lo quieres comprar. Cuando lo haces, hay más cosas. Hay que leer la letra pequeña. Hay que repasar la garantía para entender qué contempla. Hay que…
Es demasiado complicado. Las cosas tienen que ser simples. Compras un producto. Eso es todo. No quieres complicaciones. Quieres seguridad.

3.- Desconocer tu sector o tu producto

Vendes muchas cosas, pero también vendes conocimiento. Es la mejor forma de ganarse la confianza de tus clientes. Tienes conocimiento y lesasesoras. Les solventas sus dudas.
La idea es convertirte en la referencia. El conocimiento te ayuda. Te da autoridad. Tus clientes se sienten seguros. No tienen que buscar en otro sitio.

4.- Dejar mal a la competencia

No es correcto. No es elegante y da mala imagen. Competir no consiste en humillar a los demás. Tiene poco que ver con eso.
Competir consiste en hacerlo mejor que los demás. Ahí es donde te tienes que centrar.
Cuando vendes tu producto o servicio, vendes tu diferencia. Porqué puede encajar en las necesidades de tu cliente. Cómo puede ayudarle.
Si atacas a los demás, es probable que no tengas grandes argumentos. Tu cliente lo sabe. Hablar mal no te deja en buen lugar.

5.- No tener el precio adecuado

El precio es importante. Sí, claro. Pero no estoy hablando de precios altos o precios bajos. Eso no es importante. Es importante la lógica que hay detrás de ellos.
¿Tus precios son altos? ¡Fantástico! ¿Por qué? ¿Hay una razón que lo justifique? ¿Es suficientemente potente? ¿Lo puede valorar el cliente? ¿Sí? No hay problema. Tienes un argumento, es poderoso y sabes defenderlo. No necesitas mucho más. Hay otras opciones. Sí. Pero no son la tuya.
¿Tus precios son bajos? ¡Fantástico! ¿Por qué? El mecanismo es el mismo. ¿Tienes un buen argumento (capacidad de compra, producción propia,…)? No hay problema.
Tu precio es adecuado si tiene una argumentación y es coherente con lo que persigues.

6.- Hablar sin parar

¡Cuidado con tus palabras! No interesan demasiado. Aquí no gana quien habla. Aquí gana quien tiene la capacidad de escuchar.
Tu trabajo es escuchar. Escuchar a tus clientes. Qué quieren. Qué necesitan. ¿Cómo les puedes ayudar si no les has escuchado antes? ¿Cómo puedes hacerlo si no sabes qué es lo que están buscando? Difícil.

7.- Dar consejos interesados

Hay dos tipos de escuela. La que persigue la venta y la que persigue al cliente.
La que persigue la venta hace todo lo posible por vender. Argumentaciones discutibles, consejos interesados,… Después de la venta no hay nada. Es su manera de hacer las cosas.
La que persigue al cliente hace todo lo posible para que el cliente quede satisfecho. Unas veces vende otras veces no. Después, siempre queda el cliente.

8.- No respetar los tiempos

Hay pocas cosas que molesten más a tus clientes que no cumplir los plazos. Los plazos hay que respetarlos.
Al final, es sólo un día, quizá dos… No es grave. Es poca cosa.
El tema no funciona así. No depende de cuánto incumples. Tiene que ver con el hecho de incumplir. Una semana, un día, una hora,… ¿Incumples? No me puedo fiar de ti. ¡Adiós!

9.- Dar lecciones

Dar lecciones y asesorar son cosas muy distintas. Está bien que orientes a tus clientes. Que les ayudes. Que les digas por dónde pueden ir. Eso es lo que tienes que hacer. Es lo que esperan de ti.
Dar lecciones es distinto. No nos gusta recibirlas. A tus clientes tampoco. No están ahí para que les digas qué tienen que hacer. Están ahí para entender cómo les puedes ayudar.
Si tienes que educar, hazlo. Hazlo compartiendo. No impartiendo. Es una cuestión de actitud.

10.- Ser de plástico

Los negocios se hacen entre personas. Sí, compramos productos de compañías, pero nos relacionamos con personas.
Está bien que tu compañía tenga un estilo determinado. Tiene que ser así. Pero tienes que saber dónde termina el estilo y dónde empieza la persona.
Ser de plástico no ayuda demasiado. Muéstrate como eres. Conecta. Engancha ¿No lo consigues? No pasa nada. No puedes conectar con todos. Somos distintos. Unos pueden ser tus clientes. Otros no lo serán nunca. Así son las cosas.

11.- No parecer profesional

Además de serlo, tienes que parecerlo. No basta con hacer las cosas bien. Hay una serie de elementos que debes conocer. Que debes respetar y que debes trabajar para transmitir la imagen que deseas.
¿Cómo es tu logotipo? ¿Te parece fantástico? Enséñaselo a alguien que no conozca tu historia. Alguien que no esté influenciado. ¿Qué piensa? Enséñaselo a más.
Es muy probable que si tu logotipo es poco profesional salte enseguida. Tan pronto como dejes de contemplarlo tú y empiecen a contemplarlo los demás.
Tu logotipo, tu nombre, tu espacio, tu… son elementos que te definen. Elementos que les dicen a los demás cómo eres. Si no están a la altura, no eres profesional. Da lo mismo el resto. No pasas el corte.

12.- Ser correcto

Ser correcto no es suficiente. El mundo está lleno de negocios correctos. Negocios que ofrecen los productos correctos. Negocios que te tratan correctamente. Negocios que…
Tus clientes no quieren negocios correctos. Quieren negocios que les sorprendan. Negocios que cubran sus necesidades y, cuando ya lo han hecho, sigan haciendo cosas. Negocios que vayan mucho más allá de lo que ellos puedan imaginar.
Esos son los negocios que gustan a tus clientes.

13.- Pensar en ti

Sí, pensar en ti en lugar de pensar en ellos no es una buena idea.
¿Cuál es tu única razón de ser? ¿Servir a tus clientes? Si ésa es tu respuesta, tienes un negocio. Si no coincide, estás fuera.
No puedes pensar en ti. No es necesario. Si te centras en tus clientes y piensas en ellos por encima de todas las cosas, ellos se encargarán de ti. Ellos se preocuparán de tu negocio. No hace falta mucho más.

14.- Mentir

Nunca. No es aceptable. No es aceptable de ninguna de las maneras. Tampoco es rentable.
La mentira es lo que es. ¿Una venta? Es posible. Puedes ir adelante, pero no es muy inteligente.
Todo son relaciones. Hacemos negocios con la gente que conocemos, nos gusta y en la que confiamos. Si traicionas esto, no hay mucho más. Cuando lo haces, te quedas sin negocio. ¿Hoy? Quizá no. ¿Mañana? Tu mismo.

15.- Ser impaciente

Las cosas tienen su tiempo. Cada una su tiempo determinado. Cuando intentas forzarlas, no funciona. Arriesgas demasiado.
La impaciencia no te va a ayudar. Tu trabajo no es forzar los tiempos. Tu trabajo es mover la relación hacia delante. Si lo consigues, estás en el camino.
Es un proceso de maduración. Si intentas recoger la fruta antes de tiempo, los resultados no serán los mejores. ¿Alguna pieza intacta? Seguro. Muchas perdidas.
Cuando el momento es el momento, el resultado es mucho mejor. ¿Alguna pieza intacta? Casi todas. Alguna perdida.

16.- No dar seguimiento

Hay que hacerlo. Nuestra memoria es limitada. Nuestro recuerdo puede desaparecer. Dale seguimiento a tus clientes. Recuérdales que estás ahí. Recuérdales que todavía os quedan muchas cosas por hacer juntos.
Sí, le has gustado. No tiene nada que ver contigo o con tu producto. Tiene que ver con la saturación.
El día a día es complicado. Hacemos demasiadas cosas. Prestamos atención a demasiadas cosas. Al final, tu cliente no tiene la obligación de acordarse de todo. Tú sí.
Aquí hay 16 cosas que puedes hacer para espantar a tus clientes y que debes evitar. Hay más. Siempre hay más, pero con estas te puedes asegurar que no vuelvan nunca.
Ten cuidado. No pienses que basta con tratarles bien. Sí, hay que tratarles bien. Claro. No puede ser de otra manera. Pero hay que hacer algo más.
A continuación comparto un vídeo que contiene experiencias de empresarios conocidos que un día decidieron emprender una aventura creadora de empleo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Tú eliges

En estos días, semanas y meses estamos pasando en España por situaciones bastante incómodas, nos están obligando a hacer cosas que prácticamente habíamos olvidado. 

Desde hace al menos unos 30 años, nuestro país y sus integrantes, habíamos vivido una época de continuo crecimiento, cada año teníamos más comodidades, éramos poseedores de más cosas, mejores coches, casas, más atención sanitaria y farmacéutica...estábamos encaminados hacia el gratis total.

Muchos no conocían, al menos hasta ahora, las necesidades y la escasez. Si teníamos algún problema en el colegio, en el trabajo o en nuestra vida cotidiana siempre había alguien o algo que nos ayudaba a solucionarlo o simplemente nos lo solucionaba.

Fruto de todo este desarrollo, todas las ciudades tienen aeropuerto, disponen de centros cívicos, pabellones, museos, cada español tiene o tenía su piso, su casa, algunos uno en la ciudad y otro en la playa o en el pueblo.

Y como digo, si tenías algún problema o no te apetecía trabajar, el estado te pagaba un subsidio si eras trabajador o una subvención si eras empresa.

Lo que pasa es que de antiguo los economistas que en el mundo han sido, nos han explicado que existen necesidades infinitas y recursos limitados. 

Todo lo dicho hasta ahora me sirve de preámbulo para concluir en el mensaje que trato de transmitir a través del blog. La pregunta que debiéramos hacernos es la de ¿Hemos vivido una ilusión? ¿Es sostenible en el tiempo este dispendio? ¿El dinero y los recursos son infinitos?

Es obvio que la realidad es tozuda y muy distinta a la que muchos se creen. El dinero no es infinito y los recursos tampoco lo son, los economistas tenían razón, son escasos.

La elección que propongo y sobre la que tenemos que decidir personalmente es ¿Vas a vivir esperando el subsidio y la subvención? o ¿Vas a asumir la responsabilidad que tienes y vas a apostar por la incertidumbre, el riesgo, el ingenio y el fruto de tu trabajo? ¿Vas a ser capaz de inclinarte por el esfuerzo o prefieres seguir sentado? ¿Vas a aceptar el reto que te propone el momento¿ ¿Vas a seguir quejándote o vas a ponerte manos a la obra aceptando la situación de tu entorno como un desafío?

En nuestro país vamos a tener muchos días en los que tú puedes elegir, anímate a movilizarte hacia la cultura del esfuerzo, del trabajo, de la colaboración desinteresada. No sigas quejándote, si tú no le pones remedio las falsas promesas de los demagogos no te van a ayudar. 

Como ejemplo conozco muchas personas que creían que los sindicatos les iban a solucionar sus problemas. Pero es que estos sindicatos que tenemos sólo saben solucionar sus problemas a costa de todos. Lo que hicieron a esos ingenuos de los que os hablo fue meterles en más problemas. TU ELIGES.

Quiero compartir  con vosotros un vídeo muy interesante donde la propuesta es la misma: Tu capacidad para elegir:


viernes, 23 de marzo de 2012

Preparación de entrevista de trabajo

Enhorabuena!
Has recibido una invitación a una entrevista de trabajo.
¡Enhorabuena!
Has superado el primer obstáculo.
Esta entrevista posiblemente decida tu futuro próximo.
Ahora, ¡CALMA!
Un pequeño comentario: si dispones de varias invitaciones (ya lo sé, no va ser el caso para la mayoría de los candidatos) es recomendable aprovechar las entrevistas menos importantes al principio para ensayar.
Pero volvamos a lo normal.
Te queda todavía un poco de tiempo hasta la entrevista.
Debería ser suficiente tiempo para prepararte.
Es muy recomendable saber más sobre el posible futuro empleador.
Por supuesto conoces el nombre de la empresa. Pero en caso de que sea una abreviación (vi muchas en España), ¿Qué significa? ¿De dónde viene? Si es una empresa familiar, ¿sabes algo sobre la familia?
Deberías conocer las cifras claves. ¿Qué tamaño tiene la empresa? Eso quiere decir a nivel de negocio (Euros al año) y empleados. Si tiene diferentes ubicaciones, ¿dónde están?, ¿en qué país, ciudad?
Luego los productos. ¿Conoces los productos de tu posible futuro empleador? Claro que sí. Y en caso de que no los uses, infórmate. Ninguna empresa va a ofrecer un puesto si el candidato no sabe nada sobre los productos ni muestra interés en los productos. Sé que es muy lógico, pero desgraciadamente esa lógica no es tan lógica para todo el mundo.
En el momento en que te informes sobre los productos, vas a encontrar también información sobre la competencia, los mercados y quizás los últimos inventos de tu futuro empleador. Con esa información puedes dar una buena impresión en la entrevista. Especialmente si es sobre un puesto en ventas o marketing.
¿Es una empresa con cotización bursátil? En este caso seria recomendable saber la ultima cotización y saber más o menos como la empresa paso por las ultimas 2 años de “crisis”.
¿En qué tipo de empresa quieres trabajar? ¿Juvenil con pocas jerarquías o con un patriarca o multinacional o familiar o local o ….? Hay muchas diferentes formas de organización, estilos, filosofías. Piénsalo antes de la entrevista y compara la información encontrada sobre esa empresa con lo que a ti te apetece. Ese ejercicio además te ayuda en pensar en posibles preguntas tuyas para la entrevista.
Vale, es mucho. Es muchísimo. Pero el trabajo para encontrar esa información vale la pena. La empresa va a encontrar en ti una persona informada, con interés no sólo en el puesto sino también en la empresa, una persona motivada sabiendo lo que puede aportar a nivel de conocimientos y valores.
Entonces, ¿dónde se puede encontrar toda esa información?
Casi un 99% de las empresas tienen una página web. Allí se encuentra seguro la mayor parte de la información. Luego se puede usar Google combinando palabras claves y además aprovechar el servicio de noticias de Google. Ese servicio ofrece cada día un resumen de las noticias sobre temas (o nombres) definidos. Y en caso de que todavía falte algo, ponte en contacto con el Departamento de Prensa de la empresa. De acuerdo, sólo las empresas grandes tienen un Departamento de Prensa. Seguro que te pueden aclarar tus últimas dudas.
Con esa preparación puedes empezar tu viaje.
Conoces ya la empresa, sus cifras claves, los productos, la competencia y además tienes ya algunas preguntas preparadas.

sábado, 17 de marzo de 2012

Como superar las preguntas “trampa” en una entrevista de trabajo


A pesar de los vuelcos que ha dado el mercado laboral en los últimos tiempos, los métodos de selección no cambian mucho. De hecho, existen preguntas con trampa que se repiten con frecuencia en las entrevistas y para las que se puede preparar una respuesta. 

La experta en Recursos Humanos Joyce Lain Kennedy ofrece algunos consejos en el portal AOL Jobs para preparar las respuestas. 

En la mayoría de estas preguntas no hay una respuesta buena y una mala, sino que las mejores respuestas son aquellas que te hacen parecer el mejor candidato.



1. ¿Por qué ha estado tanto tiempo sin trabajar? ¿Es porque ha rechazado otras ofertas? El reclutador está buscando si hay algo que falla con usted, si simplemente tuvo mala suerte o hay un problema de actitud.
A partir de ahí pueden derivar también en descubrir por qué fue despedido de su anterior trabajo.

2. Si por el contrario está trabajando, ¿De dónde saca tiempo para hacer las entrevistas? Lo que realmente le están preguntando es si está engañando a su empresa. 

Debe dejar claro que lo hace en tu tiempo libre, y puede aprovechar para decir que además, solo selecciona puestos que cree que están hechos a su medida. 

Kennedy sugiere que si se propone más entrevistas, pregunte si pueden ser un sábado por la mañana, o un viernes por la tarde si no trabaja.

3. ¿Cómo se ha preparado para esta entrevista? Quieren saber si la oferta es importante para usted, si se ha esforzado para hacer una buena entrevista. De por sentado que ha buscado la empresa en Internet y demuéstrelo con algún dato que recuerde.

4. ¿Conoce a alguien que trabaje en esta empresa? Reconozca o si alguien que trabaja en la compañía le pasó su curriculum a Recursos Humanos.
En cambio, si conoce a una persona pero no tiene nada que ver con su candidatura, menciónela sólo si está seguro que tiene una buena reputación dentro de la empresa.

5. ¿Dónde le gustaría trabajar realmente? ¿Haciendo qué? Lo que están buscando aquí es si se postula a cualquier oferta que encuentra o esta le interesa en especial.

 "Nunca, nunca mencione otra empresa o tan siquiera otro puesto", aconseja Kennedy.

6. ¿Con qué tuvo problemas con sus compañeros o jefes? Desarrolle momentáneamente problemas de memoria para recordarlos. Refleje alguna cosa breve y diga que no recuerda nada más grave. 

Nunca se explaye en los detalles de las malas relaciones y muéstrese como una persona que se lleva bien con todo el mundo.

7. ¿Puede describir como solucionó un problema? Es una pregunta muy habitual y tramposa porque casi nunca se nos ocurre en el momento de la entrevista. Es bueno pensarlo antes y remarcar los puntos fuertes de su implicación en la resolución.

8. ¿Puede explicar un error que haya cometido? Una vez más, no de muchos detalles de sus errores. 

Según Kennedy, una buena respuesta puede ser explicar algo que hizo con buena voluntad pero que fue mal interpretado, pero sin echarle la culpa a los demás. Esta pregunta también busca ver si el candidato aprende de los errores o repite siempre los mismos.

9. ¿Qué le parece este trabajo en comparación a otros para los que esté seleccionado? Quieren conocer la competencia, si hay alguna empresa que lo tiene en consideración para un puesto importante.

10. ¿Si ganara la lotería, seguiría viniendo a trabajar? Aquí delatará su motivación. La respuesta ideal debería dejar claro que no solo lo hace por dinero, que el trabajo lo realiza y que le gusta cumplir desafíos.
Si se encuentra con alguna pregunta que no está en esta lista, no pierda los papeles. Respire y mire a los ojos del entrevistado mientras le dice que es una muy buena pregunta. Esto le da tiempo para pensar una respuesta que esté a la altura.

lunes, 12 de marzo de 2012

Head Renting, gestión profesional.



Recientemente he tenido la oportunidad de leer un artículo que quiero compartir con vosotros. Cuando el año pasado puse en marcha el proyecto Mi HR PARTNER, la visión que fundamentalmente me movió fue la de poner en el mercado una oferta profesional innovadora en la que las potenciales empresas clientes pudiesen disponer de un servicio profesional experimentado en el terreno de gestión de personas a un coste reducido, variable y con un retorno inmediato.

En la Ciudad en la que fundamentalmente trabajo, con tradiciones conservadoras en todos los ámbitos, el concepto está empezando a calar en el sector empresarial. Sin embargo y como podéis ver por el contenido del artículo que incorporo a esta entrada, la idea está ya implantada en otros países y está comenzando a desarrollarse en España.

 
Por otro lado, y como refleja la fotografía, la oferta es diferencial. No estamos hablando de un consultor, de un asesor que se encarga de dar consejos y de intervenir en el análisis y diagnóstico de una determinada situación. En este caso, el partner, el profesional externo se compromete y se implica directamente en la gestión y la consecución de resultados. Como se trata de expresar gráficamente a través de la fotografía, es una gestión diferente.



 
Cuando leí el artículo sentí satisfacción por el hecho de que mi idea fuese compartida por más profesionales y organizaciones. Bien es cierto, que a mi entender, a esta oferta profesional diferenciada, es preferible requerirla de forma preventiva, esto es, no hay que esperar a que las cosas nos vayan mal para ponerte a buscar n bombero. Es mejor ser prevencionista que reactivo. 

Ahora lo que toca es poner todo el esfuerzo y dedicación para que esa idea sea un éxito y contribuya al crecimiento de las empresas en las que realicemos nuestras aportaciones profesionales.

Head Renting

"Un uso más que está aportando el modelo de Directivos a Tiempo Parcial o Head Renting es ser rescatadores de empresas en apuros. Aprovechar la experiencia y el conocimiento, así como los contactos de altos directivos disponibles en el mercado está permitiendo a las empresas aplicar una nueva visión para salir de la crisis. 

No es que estos tengan la varita mágica que soluciona todos los problemas pero son un punto de apoyo importante y a un coste más reducido que el asesor tradicional. ¿Por qué es interesante para la empresa? Porque a diferencia de otras figuras, el Directivo a Tiempo Parcial actúa en la empresa cliente como si fuera su empresa, estando disponible el tiempo contratado y para el proyecto en cuestión. Lo que hace que primero se impregne de la cultura de la empresa y después, y de forma casi inmediata, empiece a trabajar en los objetivos establecidos con una dedicación exclusiva durante el tiempo que está en la empresa.

En definitiva, se trata de aprovechar al máximo habilidades, conocimientos y experiencias de profesionales senior. Además, este directivo esta más motivado con los clientes que tiene (que son sus empresas) y por tanto, tiene un mayor rendimiento que otros. Es un modelo que ya tiene recorrido en otros países y que desde hace poco tiempo empieza cada vez a tener más auge en nuestro país.

Aquí tenéis un artículo publicado recientemente en Expansión Directivos al rescate"

jueves, 1 de marzo de 2012

Aprovecha cada momento de tu vida

Me ha llegado un vídeo de TED.com que os recomiendo que veáis. A mí se me ha ocurrido titularlo como que hay que aprovechar cada momentos de nuestras vidas. No podemos caer en la tentación de desperdiciar el tiempo. Eso nos invitará a vivir nuestra propias vidas y no las que los otros quieren que vivamos. Para los que son padres cuantas veces desaprovechamos la oportunidad de ver crecer a nuestros hijos en salud, sabiduría y felicidad. Amigos que tienen los hijos ya en la adolescencia o que están estudiando o trabajando en otra ciudad o país, me dicen muy a menudo que renunciaron inconscientemente a disfrutar de la infancia de sus hijos. Hay una lección muy sabia en el vídeo cuando el conferenciante nos recomienda que vivamos cada minuto como si fuera el último de nuestras vidas.